Nosotros

Tata Luis y Doña Lola es más que un residencial, es una familia contenedora en donde prima el amor, el cariño y el respeto hacia el otro. Somos un emprendimiento familiar con 20 años de experiencia, atendido por sus propios dueños junto a un equipo especializado con vocación de servicio.

Con una visión moderna e inclusiva, trabajamos con el objetivo de humanizar el cuidado del adulto mayor. Esta fase de la vida muchas veces puede ser vista como una etapa de vulnerabilidad, en la que la persona necesita compañía, cuidado permanente y sobre todo atención personalizada. Todo esto y más encontrará en Tata Luis y Doña Lola, un hogar comprometido con la estimulación y el fomento de la autonomía, mediante un cálido trato de igual a igual.

¿Por qué Tata Luis y Doña Lola?

Cuidados Personalizados
Cuidados Personalizados

Todo nuestro personal está capacitado y entrenado para brindar la mejor atención, con el respeto, puntualidad y seguimiento que cada residente requiere.

Alimentos Seleccionados
Alimentos seleccionados

Nuestros alimentos estas cuidadosamente cocinados y seleccionados para una dieta saludable.

Cupos limitados
Cupos limitados

Las instalaciones son amplias, cómodas y confortables. Recibimos una cantidad limitada de residentes, para poder así ofrecer la atención que cada uno merece de forma personalizada promoviendo la interacción necesaria para una vida plena e independiente.

Instalaciones
  • Marianella y Hugo

    Una experiencia, para y con el adulto mayor y sus familiares, excelentemente amorosa. ¡Ingresar al hogar es como estar en casa! Muchísimo amor, muchísimo cuidado en todo el sentido de la palabra: cuidado físico, sanitario, alimenticio y la infaltable alegría en el trato del día a día. Se descubre y se siente la profunda vocación de servicio y de amor que tiene todo el personal para tratar a nuestros abuelos y familiares. Gracias a todas por lo brindado a nuestra abuela Zulmita. Estaremos siempre agradecidos.

  • Monica Gomez

    Increíble la evolución que tuvo mi esposo en su problemática patológica, más tranquilo, con una glicemia controlada, descanso y alimentación regular. Incluso inició lentamente a caminar cuando ya no lo hacía. Mi madre hace unos cuantos años fue diagnosticada con? deterioro cognitivo progresivo. Cambios en su comportamiento, sobretodo sus olvidos nos habían llevado a consultar. Con el paso del tiempo y evolución de su enfermedad, la necesidad de un lugar donde internarla se iba imponiendo, pero ni mi padre ni yo teníamos la fortaleza para tomarla.

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